Durante 2025, se registraron 124 agresiones contra personas defensoras,
lo que representa un incremento del 25% respecto al año anterior. Estos
datos confirman que, lejos de consolidarse condiciones de seguridad,
defender derechos humanos en Chiapas continúa siendo una actividad
de alto riesgo.
La permanencia e intensificación de la grave situación de violencia,
hostigamiento y criminalización que enfrentan las personas defensoras
en el estado, en un contexto donde el discurso oficial de “pacificación”
contrasta profundamente con la realidad documentada en los territorios.
Defender derechos humanos no debe
implicar poner en riesgo la vida.
Mientras las personas defensoras continúen siendo agredidas, vigiladas o
asesinadas, no es posible hablar de paz.